
…el chaparrón. De novela barata es la historia que ha vivido estos días el Racing Club Portuense y su entorno. Durante la mañana del jueves se vivía un capítulo más de la serie “sonrisas, lágrimas y que no falte el jamón en el antepalco, Don Manué”, el presidente volvía a dimitir. Cuestión pregonada por la propia web oficial del club en una escueta nota. ¡Perplejos!, ¡Venga ya, hombre! Si dimisiones llevamos ya unas cuantas.
Al final, los directivos y los asalariados son los que buscan las pelas, porque entre otras cuestiones, viven de esto.
Al final, a las ocho de la tarde “el dimitido” vuelve aparecer, comunicando que iba a dimitir si no conseguía los tan ansiados euros y que los socios y empresarios de El Puerto debían dar la cara. Cerca de medio millón de Euros es la cantidad. En tiempos de crisis o desaceleración, lo veo complicado. En realidad, no es tan complicado, si al final acude la “baza más importante”, como la ha llamado el secretario de la Junta Directiva del Club.
Este tipo de situaciones, me hacen pensar en la Ciudad Deportiva, lugar en el que se ubican las sedes de clubes como los Frailes, San Marcos, y algunos más, que se dedican a la cantera. Cantera que tiene una nula proyección en el máximo representante del fútbol de El Puerto. Pero me hace pensar más allá cuando la última noticia es que el Ayuntamiento va a ayudar al club, sobre todo porque no es un club. El Racing es una empresa y eso no se nos puede olvidar a nadie. Me pregunto, si una empresa no tiene para pagar a sus trabajadores, que es lo que le ha pasado al Racing –Sociedad Anónima Deportiva, que no se nos olvide-, con qué dinero piensa afrontar la construcción del nuevo estadio. Por supuesto, no solo pienso en los clubes de fútbol, pienso en el Voleibol Poullet, en la Gymnástica o CBP, en el CRAP de rugby y un largo etcétera de clubes que trabajan sin ánimo de lucro y a los que la crisis seguro que también les afecta. La diferencia es clara, unos trabajan por “amor al arte” y otros quieren hacer del “arte un negocio”. No se puede tener la cara más dura.
Al final, los directivos y los asalariados son los que buscan las pelas, porque entre otras cuestiones, viven de esto.
Al final, a las ocho de la tarde “el dimitido” vuelve aparecer, comunicando que iba a dimitir si no conseguía los tan ansiados euros y que los socios y empresarios de El Puerto debían dar la cara. Cerca de medio millón de Euros es la cantidad. En tiempos de crisis o desaceleración, lo veo complicado. En realidad, no es tan complicado, si al final acude la “baza más importante”, como la ha llamado el secretario de la Junta Directiva del Club.
Este tipo de situaciones, me hacen pensar en la Ciudad Deportiva, lugar en el que se ubican las sedes de clubes como los Frailes, San Marcos, y algunos más, que se dedican a la cantera. Cantera que tiene una nula proyección en el máximo representante del fútbol de El Puerto. Pero me hace pensar más allá cuando la última noticia es que el Ayuntamiento va a ayudar al club, sobre todo porque no es un club. El Racing es una empresa y eso no se nos puede olvidar a nadie. Me pregunto, si una empresa no tiene para pagar a sus trabajadores, que es lo que le ha pasado al Racing –Sociedad Anónima Deportiva, que no se nos olvide-, con qué dinero piensa afrontar la construcción del nuevo estadio. Por supuesto, no solo pienso en los clubes de fútbol, pienso en el Voleibol Poullet, en la Gymnástica o CBP, en el CRAP de rugby y un largo etcétera de clubes que trabajan sin ánimo de lucro y a los que la crisis seguro que también les afecta. La diferencia es clara, unos trabajan por “amor al arte” y otros quieren hacer del “arte un negocio”. No se puede tener la cara más dura.
Media Etiqueta. Notici@s Locales 2 de Agosto de 2008
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