
Hoy día la globalización ha puesto de moda una serie de conceptos (capital humano, ayuda humanitaria, corporaciones transnacionales, transiciones democráticas, fuerzas del mercado global, capital intangible, daños colaterales, etc.) que cuando los oímos en el telediario nos dejan un poco desconcertados.
De entre estos destaca el capital intangible, que como indica su propio nombre es un patrimonio que no puede tocarse. Los economistas lo utilizan para precisar el capital estructural y de recursos humanos de una empresa, en cambio, el doctor Pérez Serrano de la UCA hace referencia a las relaciones entre países. Éste señala que la riqueza de nuestro país, al que lo considera una gran empresa, consiste en la utilización de este “patrimonio” (Democracia con una transición pacífica, un rey-embajador con buena imagen en el exterior, turnismo de partidos sin inestabilidades, etc.) para crearse un hueco entre las potencias mundiales.
Aplicando este último planteamiento -indicadores estratégicos no financieros- apreciamos que El Puerto vende una imagen basada en un vaporcito por el Guadalete, en su sol, un puerto deportivo, su gastronomía, su modo de vida, etc., con la intención de fomentar el turismo. Una gran farsa, porque lo que estamos viendo es que el capital intangible portuense se utiliza para que aquí inviertan las constructoras y las inmobiliarias y estas hagan su agosto particular.
Si nos basamos, por el contrario, en la definición de los economistas, por ejemplo en la idea que posee el Banco Mundial sobre el capital intangible -suma del capital humano, la infraestructura institucional y el capital social- también salimos como el Gallo de Morón, sin plumas y cacareando. De capital humano andamos sobrados, tanto es así, que nuestra gente debe marcharse a Canarias, Islas Baleares, Castellón, etc. para trabajar en la cerámica o la hostelería y aquí se quedan trabajando en los bares los titulados (vayámonos de copas y veremos la precariedad laboral: nada de contratos y muchos estudiantes, licenciados o diplomados) De la Infraestructura Institucional mejor ni hablar. Ésta debe proporcionar el bienestar, dotar de servicios públicos de calidad y fomentar y promocionar los servicios privados. Mejor no poner ejemplos. Finalmente, el capital social hace referencia a las ventajas y oportunidades que obtienen las personas al ser miembros de ciertas "comunidades", y en ese sentido yo me pregunto ¿Cuál es la ventaja de pertenecer la comunidad portuense? Porque lo cierto es que las palabras más sonadas del año son impuestos, tala de árboles y ladrillos, y ninguna de ellas me suena a bienestar.
De entre estos destaca el capital intangible, que como indica su propio nombre es un patrimonio que no puede tocarse. Los economistas lo utilizan para precisar el capital estructural y de recursos humanos de una empresa, en cambio, el doctor Pérez Serrano de la UCA hace referencia a las relaciones entre países. Éste señala que la riqueza de nuestro país, al que lo considera una gran empresa, consiste en la utilización de este “patrimonio” (Democracia con una transición pacífica, un rey-embajador con buena imagen en el exterior, turnismo de partidos sin inestabilidades, etc.) para crearse un hueco entre las potencias mundiales.
Aplicando este último planteamiento -indicadores estratégicos no financieros- apreciamos que El Puerto vende una imagen basada en un vaporcito por el Guadalete, en su sol, un puerto deportivo, su gastronomía, su modo de vida, etc., con la intención de fomentar el turismo. Una gran farsa, porque lo que estamos viendo es que el capital intangible portuense se utiliza para que aquí inviertan las constructoras y las inmobiliarias y estas hagan su agosto particular.
Si nos basamos, por el contrario, en la definición de los economistas, por ejemplo en la idea que posee el Banco Mundial sobre el capital intangible -suma del capital humano, la infraestructura institucional y el capital social- también salimos como el Gallo de Morón, sin plumas y cacareando. De capital humano andamos sobrados, tanto es así, que nuestra gente debe marcharse a Canarias, Islas Baleares, Castellón, etc. para trabajar en la cerámica o la hostelería y aquí se quedan trabajando en los bares los titulados (vayámonos de copas y veremos la precariedad laboral: nada de contratos y muchos estudiantes, licenciados o diplomados) De la Infraestructura Institucional mejor ni hablar. Ésta debe proporcionar el bienestar, dotar de servicios públicos de calidad y fomentar y promocionar los servicios privados. Mejor no poner ejemplos. Finalmente, el capital social hace referencia a las ventajas y oportunidades que obtienen las personas al ser miembros de ciertas "comunidades", y en ese sentido yo me pregunto ¿Cuál es la ventaja de pertenecer la comunidad portuense? Porque lo cierto es que las palabras más sonadas del año son impuestos, tala de árboles y ladrillos, y ninguna de ellas me suena a bienestar.
Calle Sol
Diario de Cádiz
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