
Era aquel puente de San Alejandro/ tan mohoso, verdinegro, y carcomido./Los huecos de su suelo desabrido/ dejaba ver la corriente en su meandro./ De vez en vez, el paso de un balandro/ era un saludo al viento trascendido.../ Y un hombre que buscaba enardecido/ las monedas, envuelto en su escafandro./ El Puente aquel murió no sin historia,/ que en su legado de amorosa gloria/ encaminaba al hombre a su Quimera./ “Puente de los suspiros”. Poca cosa/ para tanta apariencia fachendosa./ ¡El nuestro”de los besos”, mejor fuera!
La historia, en ocasiones, no sólo consiste en los planteamientos oficialistas de cuatro historiadores, no, también se conforma con las anécdotas de las personas, en este caso de los portuenses. Los versos anteriores dicen muy poco sobre las características del Puente de San Alejandro, pero contiene muchas emociones y, sobre todo, muchos recuerdos, los del escritor portuense Augusto Carlos Haupold. Para este autor, que estudió derecho en la Universidad de Sevilla, se doctoró en la de Madrid y que, por motivos laborales, se alejó de “su” Puerto natal, el Puente fue algo que incidió en su vida, y así, con este poema, lo inmortalizó y enalteció. Del Puente quedaba muy poco, entre otros vestigios su estribo, al final del parque Calderón.
Hace algunos meses, aquellas piedras, del citado estribo, fueron derruidas. Para el grupo político que durante más tiempo ha regido este ayuntamiento en el período democrático no significaban nada. De hecho, ni siquiera emitió la correspondiente licencia antes de la demolición, sino a posteriori, y mucho menos la solicitó a la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía. Es preciso recordar que El Puerto fue declarado Conjunto Histórico Artístico y que, por tanto, no se pueden despreciar sus monumentos y su patrimonio con esa ligereza.
El Puente, del que sólo quedaban estas piedras y los pilares en el Guadalete, son un vago recuerdo de lo que fue. Bueno, también existe una placa conmemorativa, en un recodo de la antigua N-IV. “Nuestras” piedras son recuerdos y, por tanto, historia, pero para el equipo gubernativo no dicen nada, solo hay que apreciar la actuación. Sin embargo, le podemos recordar que aquellas piedras conforman la historia local portuense, como también lo serán con el tiempo los “legajos” de los procesos judiciales y de los archivos de la gestión municipal, los cuales, denominarán el período y proporcionarán un calificativo a sus gestores. Anocheciendo está y la próxima semana la luna encabezará.
Calle Sol
Diario de Cádiz
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