domingo, 26 de febrero de 2006

El Vaporcito...


…para “Zampi”. Los cuchicheos carnavaleros, como siempre, señalan la juventud de este coplero como defecto para ser galardonado por la Peña la Mezquita, en cambio no creo que esto sea motivo de crítica cuando son seis las comparsas que ha sacado en la categoría adulta –sin contar con aquel Príncipe de las notas o el Trasgo del cuarto oscuro-. Evidentemente, seis comparsas podrían ser un escaso bagaje o un pobre argumento, pero en los tiempos que corren, donde el Carnaval no es lo que era, este Lunátiko revolucionario de ideología y pluma, ha sido uno de esos misioneros que han luchado por hacer resucitar esta demacrada y denostada fiesta.
En esta columna, con la que se pretende considerar algunos temas culturales, resaltamos la figura de un coplero, autor de comparsa, letrista…de todo menos poeta. Porque carnaval y poesía están reñidos. La poesía es culta y las letras del Carnaval vulgares. A este Puerto de Santa María ya no le interesa el pito de caña, más bien la flauta travesera; ni un pasacalle en la calle luna, mejor un partidito de golf; tampoco el vaporcito ni el vaporcito de oro, más bien el yate en Puerto Sherry. Por este motivo, una figura del carnaval, que no se esconde como los ratones coloraos, es digna de mención como en su día lo fueron Luís Galán o Diego Caraballo. Quizá no tenga un premio en el falla, pero en El Puerto si tiene un reconocimiento y es un vaporcito de Oro de la Peña La Mezquita. Cádiz tiene su Carnaval, y es grande, el más grande, pero aquí lleva muchos años en la UVI y gente como Zampi y su comparsa que luchan por salvarlo y reflotarlo merecen algo más que una distinción.
Como coplero está llamado a ser de los grandes y, aunque todavía no ha besado las tablas del Falla en semifinales con sus últimas comparsas, nos acordaremos de ellas cuando un primer premio en el Gran Concurso haga que la gente chapurree un estribillo o algún pasodoble de aquellas.
Y mejor persona. Porque es un hijo agradecido; un compañero que a pesar de los ofrecimientos para escribir a conjuntos consagrados ha sido fiel a sus niños y a su grupo de toda la vida; porque es un hombre familiar que da continuos apoyos a sus hermanos; es un currante; un defensor de la patria andaluza y de la clase trabajadora… y mejor persona.
Adelantándome a ese primer premio, voy a ser el primero en recordar un estribillo declarándome Lunátiko: “Venga niña vámonos /no te niegues vida mía / que por ti robo el vapor/ y te cruzo la bahía. /Y por un beso de amor/ desenfreno mi locura, cambio el rumbo marinero, pongo la proa “pal” cielo y te llevo pa la luna.

Calle Sol
Diario De Cádiz

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