Juaky Bellido
Artículos de Opinión
jueves, 20 de agosto de 2026
Los desprecios
jueves, 13 de agosto de 2026
Andaluces: Franco ha vuelto
Con guasa pero en serio
No hacen falta uniformes ni militares en el Gobierno andaluz para reconocer determinadas formas de entender el poder. Basta con mirar lo que está ocurriendo: derecha política, intereses económicos, grandes empresas y viejo nacionalcatolicismo vuelven a caminar de la mano.
Primero eliminaron impuestos a las grandes fortunas, como el de Sucesiones, y se redujo la presión sobre los patrimonios más elevados. Después llegaron más conciertos con la educación y la sanidad privadas, mientras se facilita el desarrollo inmobiliario en las zonas de mayor renta.
Y cuando ya se ha hecho buena parte del trabajo para las grandes empresas y las clases sociales más altas, a la población se le reserva otro papel: consumir, endeudarse y aceptar la pérdida progresiva de derechos y servicios públicos. El último paso es el expolio de las propias instituciones públicas: convertir lo que es de todos en una oportunidad de negocio para unos pocos, cosa que ya hicieron en el Estado español el PSOE y el PP con empresas públicas como Endesa o Telefónica.
Ahora toca adelgazar lo público en las comunidades: menos trabajadores, más asesores, más cargos de confianza y más sueldos para los de arriba. Después vendrá lo de siempre: «lo público no funciona» y, por tanto, habrá que privatizar, básicamente lo que están haciendo con la sanidad y la educación.
Por otra parte, las últimas decisiones del Gobierno de Juanma Moreno y del PP andaluz dejan una imagen difícil de ignorar: mientras la nueva Junta PP-Vox eleva a 314 los altos cargos, con un coste estimado de 2,5 millones de euros más que en la legislatura anterior, 77 altos cargos cobraron 390.354 euros en indemnizaciones por vivienda solo en el primer trimestre de 2026. En Sevilla, además, se ha nombrado a un hombre, Emmanuel Toro, vinculado a Nuevas Generaciones del PP, como responsable provincial del Instituto Andaluz de la Mujer.
Todo esto aumenta el temor creciente a un debilitamiento de los servicios públicos: la cesión a Vox de competencias sobre violencia de género ha generado advertencias sobre posibles recortes en las unidades de valoración y asistencia a víctimas. Mientras aumentan los puestos políticos y sus costes, crece la preocupación por el futuro de la sanidad, la educación y las políticas sociales andaluzas.
Sanidad, educación, dependencia, vivienda, servicios sociales… Derechos conquistados durante décadas, convertidos en oportunidades de negocio. Quien pueda pagarlos tendrá servicios; quien no, esperará.
No vivimos en 1940. «Franco ha vuelto» no significa que haya regresado literalmente la dictadura. Significa que algunas de sus viejas lógicas —autoridad, desigualdad, poder concentrado, desprecio por determinadas políticas sociales— vuelven a encontrar espacio.
Franco no necesita volver con uniforme.
Puede volver con traje, hablando de libertad, eficiencia y mercado.
Y quizá ese sea precisamente el peligro.
viernes, 7 de agosto de 2026
El honor no se exige, se merece
"Con guasa, pero en serio"
Juaky Bellido para TV Puerto
Algunos políticos creen que el honor se defiende enviando a los abogados. Yo sigo pensando que el honor se protege gobernando bien.
El honor no es un escudo contra la crítica. Es el resultado de una trayectoria. Se construye con transparencia, con ejemplaridad y con respeto hacia quienes, con razón o sin ella, opinan sobre la gestión de quien administra lo que es de la ciudadanía.
En los últimos días hemos visto cómo un guía turístico denunciaba públicamente el abandono de edificios municipales, la suciedad en enclaves patrimoniales y el deterioro de la imagen que ofrece El Puerto a quienes nos visitan. En lugar de anunciar medidas para comprobar esos hechos o corregirlos, la respuesta fue la amenaza de acciones legales y el anuncio de que ya se habían localizado sus datos personales.
Ese episodio debería preocuparnos a todos. Porque cuando un gobernante responde antes al mensajero que al mensaje, algo empieza a fallar en la calidad democrática. Recuerda a tiempos de oscuridad, temor y amenazas. Vamos a dejarlo ahí, que algunos están deseando lo más mínimo para que la defensa sea la de «estos rojos siempre acuden al pasado».
Imagen: huffpostLa crítica no es un delito. Es una consecuencia inevitable del ejercicio del poder. Quien gobierna no puede pretender recibir únicamente aplausos. También debe aceptar las preguntas incómodas y las denuncias ciudadanas, especialmente cuando afectan al patrimonio público, a la limpieza o a la imagen de la ciudad.
A ello se suman otras cuestiones que siguen formando parte del debate público y sobre las que numerosos vecinos continúan esperando explicaciones. Las controversias sobre determinados viajes, las distintas versiones ofrecidas sobre su financiación o cualquier otra actuación pública no se despejan invocando el honor. Se despejan con transparencia, con papeles y con las pruebas que, por cierto, tanto gustan a los abogados. Sin papeles no hay ná.
Y después está la política. Cada homenaje, cada incorporación a una candidatura y cada persona de la que uno decide rodearse hablan tanto como cualquier discurso. También ahí se mide la credibilidad de un gobernante. Que un referente sea Hernán Díaz Cortés ya lo dice todo.
El honor, por tanto, no se proclama, no se decreta, no lo otorga un cargo ni una mayoría absoluta. El honor se gana cada día cuidando el patrimonio antes que la propia imagen. Se gana antes de amenazar y cuando se responde con hechos y no con intimidaciones. Se gana cuando el servicio público está por encima del orgullo personal.
Al final, el mejor abogado de un alcalde siempre será una ciudad mejor gestionada, aunque siempre quedará la Mastercard para que ciertos digitales sigan pintando de color una gestión gris, tirando a color mierda.
domingo, 2 de agosto de 2026
A usted no le incumbe
Últimamente da la sensación de que la democracia ha cambiado de reglas. Antes, cuando aparecían dudas sobre la gestión del dine
ro público, se respondía con explicaciones. Ahora, demasiadas veces, se responde acusando de persecución a quien pregunta.
Y no, no es lo mismo.
Preguntar no es condenar. Opinar no es sentenciar. Para eso están los juzgados, que determinarán, si llega el caso, si alguien ha cometido o no algún delito. Pero entre una sentencia y el silencio existe un espacio irrenunciable en democracia: el pensamiento crítico.
Los ciudadanos no estamos obligados a suspender nuestro juicio hasta que un juez hable. Tenemos derecho a preguntarnos por qué unas empresas obtienen determinados contratos, por qué determinadas circunstancias llaman la atención o por qué las explicaciones oficiales se reducen, una y otra vez, a un tranquilizador "todo es legal".
Porque la legalidad no puede convertirse en un acto de fe.
La fe pertenece a las iglesias. A las administraciones públicas les corresponde otra cosa: explicar. Convencer. Rendir cuentas.
Lo preocupante no es que haya periodistas, ciudadanos o usuarios de redes sociales que hagan preguntas. Lo preocupante es que se pretenda convertir esas preguntas en una forma de persecución. Como si fiscalizar al poder fuese una falta de respeto y no una obligación democrática.
Tan preocupante como eso resulta el papel de una oposición que, salvo contadas excepciones, está ofreciendo una respuesta demasiado discreta para la magnitud del debate. Es cierto que dispone de menos medios y menos recursos que quien gobierna, pero esa desventaja no puede justificar una fiscalización tan débil. Quien se presenta a unas elecciones también asume el compromiso de controlar al gobierno, de pedir explicaciones y de representar a quienes esperan una oposición vigilante, no resignada.
Las casualidades, por sí solas, no prueban nada. Pero tampoco obligan a dejar de pensar. Cuando los hechos públicos generan dudas razonables, lo inteligente no es pedir un acto de fe. Lo inteligente es ofrecer explicaciones.
Porque gobernar no consiste en pedir confianza ciega. Consiste en merecerla.
Y si cada vez que alguien pregunta la respuesta es, en el fondo, "a usted no le incumbe", quizá convenga recordar algo muy sencillo.
Cuando se trata del dinero público, sí nos incumbe.
Y mucho.
viernes, 27 de junio de 2025
Sin pisar a nadie
"Tengo la esperanza de ver a Don Juan Gómez Fernández recogiendo su merecido reconocimiento en el Teatro Pedro Muñoz Seca de manos del alcalde de El Puerto Germán Beardo"
Fue en el último curso de una bonita etapa de EGB en el colegio público Pinar Hondo, concretamente en la vuelta del viaje de fin de curso cuando un señor, mi tutor durante el último ciclo me marcó con una frase: "en la vida hay que ser ambicioso, luchar por ser los mejores, pero sin pisar a nadie". Fue tutor y amigo, promovió la afición y la práctica al baloncesto en el colegio y nos inculcó valores sociales, personales, culturales, deportivos, dignos de un buen maestro, un buen padre y una gran persona.
Desconozco si aquella frase iba dirigida a mi persona o simplemente, era un pensamiento en voz alta dirigida hacia sí mismo, ya que me acerqué a él cuando, alejado de todos los estudiantes y profesores, paseaba por el aparcamiento de una venta. Digo esto, porque unos meses después de aquella anécdota en la explanada de aquella venta a la vuelta de aquel viaje de fin de curso a Madrid, este maestro de sociales e historia, aparecía en las listas electorales para las municipales con un partido nuevo, Independientes Portuenses.
No pisó a nadie. Cedió cuando hubo que ceder, se marchó cuando todo se enturbió y regresó cuando había que reflotar una idea de verdad, un proyecto inicial hundido y manchado por la corrupción y se hasta se manifestó por el patrimonio natural portuense cuando había que hacerlo y contra su propio partido. “No más Arboledas perdidas”.
No es mi pretensión llevar a cabo un recorrido político de los gobiernos de IP, pero sí quiero hacer un destacado en mayúsculas, en negrita y cursiva. En cultura dejó un legado importante, de hecho, a día de hoy el festival de comedias Pedro Muñoz Seca sigue en pie y aún se celebra cada verano. No es lo único. Hoy día, en la calle larga, los portuenses pueden seguir disfrutando del Centro Cultural Alfonso X el sabio, dignificó el área de cultura y educación con la rehabilitación de un edificio majestuoso en la Plaza del Ave María, el edificio principal de “san Luis Gonzaza”, donde además se encuentra el magnífico Archivo Histórico que tiene y mantiene El Puerto de Santa María. Y me quedaría corto con citar todo esto y no recordar también que con su gestión se obtuvo la propiedad de la casa de la cultura y que arrancó a la Junta de Andalucía el acuerdo para construir el actual teatro municipal “Pedro Muñoz Seca”. También gestionó educación y puso en marcha diferentes talleres educativos, fomentó la lucha contra el absentismo escolar y ayudó a que se abrieran nuevos centros educativos y formativos en nuestra ciudad.
Son muy pocas líneas para expresar lo que D. Juan, mi profe de sociales, hizo en su etapa como gestor municipal, también muy pocas para destacar su continua formación y su activismo cultural en diferentes asociaciones y mediante la autoría y publicación de investigaciones sobre educación en diferentes etapas de la historia de El Puerto, conferencias, etc.
Su sacrificio familiar, personal y todo ese trabajo desarrollado en su ciudad merecen un reconocimiento municipal digno. No es una plaza, ni una calle, se merece la medalla de esta ciudad o el nombramiento como hijo predilecto, porque ha sido un gran profesor, un político honrado y honesto y porque es una gran persona, su legado todavía perdura y ha demostrado ser un gran portuense.
Tengo la esperanza de ver a Don Juan Gómez Fernández recogiendo su merecido reconocimiento en el Teatro Pedro Muñoz Seca de manos del actual alcalde, porque todo lo que consiguió lo hizo “sin pisar a nadie”.
viernes, 17 de julio de 2020
PRIMERO DE ESPAÑA, EL CAMPECHANO
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| El jueves |
viernes, 10 de julio de 2020
¡REBROTE, REBROTE... EL QUE NO BOTE!
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| Fuente: Informativos T5 |
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| Fuente: el país 2008 |






