Si hace algunas semanas escribía sobre el final de un ciclo, sobre una despedida, hoy con más pena que alegría, voy a recurrir a una opinión publicada en el foro de mi club, la Gymnástica Portuense. Es una opinión cuyo autor es Farero de la Grada. Digo pena porque tras el esfuerzo de la temporada, consiguiendo ser subcampeones de la provincia de Cádiz y consiguiendo la clasificación para los CADEBA Junior Masculino, no puedo acompañarlos y que nuestra despedida sea en el cuarto campeonato consecutivo.
Todos los entrenadores sabemos que hay jugadores especiales, con los que hay un vínculo especial, o simplemente con los que el respeto mutuo, el entendimiento y la comunicación se produce de forma más sencilla. También hay otros que parecen que son los castigados o los sacrificados. Hoy, acordándome de dos de mis sacrificados, voy a fusilar el siguiente texto:
"Ahora que la temporada parece que acaba, ahora que solo queda el premio de los Campeonatos, ahora es tiempo de valorar el trabajo realizado y me gustaría poner en valor el esfuerzo de algunos jugadores.No me refiero al jugador “franquicia”, al jugador clave, al jugador “superclase” con unas cualidades físico-técnicas envidiables. Me refiero al abnegado jugador que sabe que tiene 5/10 minutos en la pista para demostrar su valor, ayudar a su equipo y “bailar” ,casi siempre, con la más fea.Me refiero a ese que no está en las estadísticas, no tiene tiempo para meter 15 puntos ni sale en los blogs, a ese que parece inadvertido para muchos (para mi no, créanme) pero que tiene que bajar el “culo” cada sábado para agobiar a la “estrella” contraria, mientras su compañero se juega el triple.Me refiero a ese jugador que sabe cual es su ingrato trabajo y lo hace incansable, ese que acude a todos los entrenamientos con la esperanza de jugar más el próximo día, a veces viniendo de lejos, a veces con torceduras, con ojos dañados, con papilomas…, pero viene.Porque creo que sin ese jugador perseverante y trabajador no puede existir un gran equipo. Y porque sé que ese tipo de jugador existe en nuestro equipo. Gracias."
En el primer partido de play-off de este año (en Jóvenes Portuenses frente a Cimbis), a uno de esos sacrificados lo alineé de titular y antes de salir le comenté "no sé si seguirás el año que viene, yo ya lo tengo claro y puede que el año que viene no estemos en el mismo barco, sal y disfruta, por lo que hemos vivido juntos". El sabe de sobra quién es y a él le dedico, desde el cariño más sincero, este artículo. Por supuesto, a mi otro gran sacrificado, también se lo dedico aunque en menor medida, porque él ha tenido otro premio y ha sido debutar y jugar minutos en Primera Nacional, viniendo de las Escuelas del club. Va por los dos. Suerte.
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