Todavía quedan restos de cera en el asfalto de las calles de nuestra localidad que recuerdan que no hace ni una semana transitaban por ellas los pasos de misterio y los palios. En localidades como El Puerto o Jerez no ha dado tiempo a quitarse el capirote cuando casi sin avisar se nos cuela el Mundial de motos. Los capirotes se tornan cascos de colores, las túnicas se convierten en cazadoras con coderas y hombreras exageradas, el incienso deja paso al olor a gas-oil y rueda quemada y lo que hasta el domingo pasado fue recogimiento y meditación, ahora es jolgorio y estruendos moteros. No es por comparar, tan solo que al igual que los polvorones nos atragantaron cantando coplas carnavaleras, ahora el cirio se nos apagó tras el paso veloz y ruidoso de una Yamaha.
Turismo y deporte, descanso y ruido. Residentes y visitantes. De nuevo el gran debate a escena. Evidentemente los balances llegarán posteriormente, aún así alguno ya se ha cansado de las motos. Al ciudadano no le valen los argumentos que señalan los beneficios económicos que supone la masiva llegada de moteros, si el comportamiento de estos fue bueno o malo respecto a otros años, tampoco un convenio con la policía local o cuantos sanitarios se han ocupado por velar la seguridad de la motorada. La preocupación real llega cuando a tres días de disputarse el Mundial de motos se cortan calles, sufrimos los badenes o resaltos, cuando invaden de mala manera los accesos a la ciudad. En definitiva, al ciudadano le preocupa lo que supone la modificación de las costumbres y los hábitos de la vida cotidiana. El argumento de la generación de recursos económicos o beneficios para el sector turístico ya no cuela. Entre otras porque en la mente tenemos otra realidad que no se olvida y es, entre otros, el cierre de Delphi. La generación de riqueza de una región no se consigue en un fin de semana y ahí están los planes de reindustrialización de la Bahía, la creación de puestos de trabajo, la recuperación, por ejemplo, de sectores económicos en crisis. El sector turístico es una “pata” importante del montante económico, pero aquí no podemos seguir viviendo con lo que se genera económicamente en tres fechas –semana santa, las motos y dos semanitas de mucho calor en verano-.
Turismo y deporte, descanso y ruido. Residentes y visitantes. De nuevo el gran debate a escena. Evidentemente los balances llegarán posteriormente, aún así alguno ya se ha cansado de las motos. Al ciudadano no le valen los argumentos que señalan los beneficios económicos que supone la masiva llegada de moteros, si el comportamiento de estos fue bueno o malo respecto a otros años, tampoco un convenio con la policía local o cuantos sanitarios se han ocupado por velar la seguridad de la motorada. La preocupación real llega cuando a tres días de disputarse el Mundial de motos se cortan calles, sufrimos los badenes o resaltos, cuando invaden de mala manera los accesos a la ciudad. En definitiva, al ciudadano le preocupa lo que supone la modificación de las costumbres y los hábitos de la vida cotidiana. El argumento de la generación de recursos económicos o beneficios para el sector turístico ya no cuela. Entre otras porque en la mente tenemos otra realidad que no se olvida y es, entre otros, el cierre de Delphi. La generación de riqueza de una región no se consigue en un fin de semana y ahí están los planes de reindustrialización de la Bahía, la creación de puestos de trabajo, la recuperación, por ejemplo, de sectores económicos en crisis. El sector turístico es una “pata” importante del montante económico, pero aquí no podemos seguir viviendo con lo que se genera económicamente en tres fechas –semana santa, las motos y dos semanitas de mucho calor en verano-.
Media Etiqueta. Noticias Locales. 29 de Marzo de 2008
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